Te esperé tanto que los pies se me arquearon hasta convertirse en raices de color purpura y la espalda se me fue jorobando hasta convertirse en una roca, el corazón se me empezó a morir de inanición ya que no nos tragabamos más las palabras de afecto.Las venas se me agrietaron tanto que de el pecho me comenzarón a salir escorpiones venenosos intentando emigrar a mi cabeza para enloquecer.lo poco y nada de razonamiento que me quedaba...pero yo ya tenia degollado el raciocionio desde hacia un tiempo.
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